La difusión acústica consiste en la dispersión de forma uniforme y en varias direcciones del ruido que se produce en una estancia. Por lo tanto, el objetivo principal de los difusores acústicos es eliminar la reflexión que se produce en una sala sin disminuir el tiempo de reverberación, dispersando las ondas acústicas tanto temporal como espacialmente. En otras palabras, el sonido tratar que el sonido llegue a los espectadores por igual desde cualquier lugar, creando un sonido envolvente que aumentará la calidad acústica del recinto.
La colocación de difusores eliminará cualquier problema de eco, focalización del sonido y desplazamiento de la fuente sonora. La difusión del sonido se consigue mediante el diseño de paneles acústicos, a través de una serie de irregularidades y relieves en su superficie. Por lo general, el material más usado para la fabricación de este tipo de paneles es la madera debido a su espectacular rendimiento acústico. Sin embargo, la banda de frecuencias sobre las que actuará el difusor acústico viene determinado por las dimensiones del difusor.
Existe una gran variedad de tipos de difusores acústicos, con unas características determinadas que permiten conseguir un acondicionamiento acústico de calidad en la sala en la que se ubiquen. Los tipos más representativos son los siguientes:
Los difusores acústicos tienen multitud de usos gracias a sus propiedades. En construcción, son muy utilizados para el acondicionamiento acústico de una estancia y frenar la reverberación en oficinas. También es posible encontrar difusores acústicos para mejorar la acústica, reducir el molesto ruido de las máquinas y frenar la transmisión de vibraciones en fábricas.
Pero si hay lugares en el que se debe tener en especial cuenta la difusión acústica, son salas de conciertos, auditorios y teatros. En ellos, es muy importante la correcta distribución del sonido para lograr que los espectadores no pierdan ni un detalle de lo que ocurre en el escenario, por mucho que se desplace el emisor del sonido.
La correcta ubicación de los difusores acústicos depende de las características de la sala y del uso que se vaya a dar. De este modo, en una sala de estudio de grabación los difusores han de cubrir el techo y las paredes laterales, además del suelo. En una sala de locución de radio es recomendable cubrir no menos del 80% del techo y más del 50% de las paredes laterales si queremos lograr que el micrófono capte los sonidos de manera natural y distribuida por el ambiente.
En salas de cine, auditorios y similares se recomienda revestir no menos del 70% del cielorraso del mismo para lograr una agradable sensación de envolvimiento sobre la audiencia. Y si se trata de una sala de conciertos o de ensayo donde predomine el sonido de instrumentos acústicos, los difusores acústicos deben cubrir un mínimo del 60% del cielorraso de la estancia y un mínimo del 70% de las paredes laterales.